Originario de Valencia, Venezuela, Oswaldo Vigas estudió medicina antes de dedicarse plenamente al arte. Durante su estancia en París entró en contacto con las vanguardias, aunque siempre mantuvo firmes sus raíces latinoamericanas.
Una de sus obras, Quiberonesa No. II (1982), forma parte de la colección del Grand Rapids Art Museum (EE. UU.). Su trabajo ha sido objeto de la exposición “Antológica 1943-2013” en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Chile.
Vigas exploró diversas disciplinas —pintura, escultura, cerámica y tapices—, fusionando lo moderno con lo arquetípico a través de motivos como brujas, tótems y figuras ancestrales. Su lenguaje visual, profundamente simbólico, lo consagra como una referencia esencial del arte contemporáneo latinoamericano.